¿A qué se debe el dolor post entrenamiento?
Todos al
entrenar hemos sentido dolor al día siguiente. El dolor muscular tardío
(post entrenamiento) o agujetas, es una reacción normal del cuerpo al verse
sometido a una actividad física más intensa de lo que está acostumbrado y
forma parte de un proceso de adaptación. Afecta a principiantes como a
los que practican actividad física regularmente, aunque probablemente
cuando estamos empezando lo sentimos peor por la falta de costumbre,
después uno se va habituando y hasta aprendes a subir y bajar escaleras
sin arrugar la cara cuando sientes que te queman las piernas.
Se cree erróneamente que son
concentraciones de ácido láctico cristalizado en el músculo lo que
produce dolor. En realidad, se debe a inflamaciones y microroturas en el
músculo. Cuando entrenamos intensamente lesionamos un poco las fibras
musculares, estas roturas son las que llevan a la hipertrofia muscular
porque activa el proceso de sobrecompensación, el cuerpo repara estas
lesiones y hace estas fibras más grandes y fuertes.
Por ello el famoso dicho “no pain, no
gain” (sin dolor no hay ganancia). Para que puedas ver cambios en tu
cuerpo debes someterlo a entrenamientos que lo reten y lo hagan
reaccionar. Es también importante que varíes el entrenamiento porque tu
cuerpo reacciona intentando adaptarse a los estímulos que está
recibiendo y si haces siempre lo mismo lo logra, es decir, se acostumbra
y dejas de ver progresos. Suele suceder que vienes haciendo una rutina
con el mismo peso, ejercicios, etc, dejas de sentir ese dolor y cuando
introduces algo nuevo al día siguiente notas que los “agallones” han
vuelto.
Sin embargo, esto no significa que debas
volverte loco y entrenar más allá de tu nivel para que el cuerpo
reaccione y romperte los músculos hasta el desgarro, cuidadito. Tampoco
es cierto que siempre el dolor es bueno, hay que saber diferenciar el
dolor post entrenamiento del dolor patológico y esto es fácil. El dolor
post entrenamiento empieza entre las 12-24 horas después del ejercicio,
puede aumentar entre las 24-72 horas y luego desaparece (como al cuarto
día ya no deberías sentirlo); y es un dolor distinto a cuando algo está
realmente mal. Si sientes dolor patológico o el dolor se extiende más
tiempo del mencionado debes ir al médico.
Para prevenir y aliviar un poco este
dolor (después que aparece no hay demasiado que puedas hacer para
eliminarlo) planifica tu rutina para que progreses y varíes poco a poco,
estira al terminar tu entrenamiento, alterna duchas de agua fría y
tibia, importante que descanses para que tu cuerpo pueda reparar esas
microroturas, puedes dar masajes en el área afectada (los rodillos de
espuma a mí me ayudan mucho), la actividad física es lo que suele ayudar
más ya que mejora el riego sanguíneo y esto colabora a disminuir el
dolor, así que si creías que lo mejor era quedarte echado sin moverte
hasta que se te pasara, pues no.
No te automediques, no empieces a tomar analgésicos o relajantes musculares por si acaso o para que no te duela tanto. Ve a entrenar y luego aguanta.
Vida activa y saludable
Tener una vida activa y saludable significa aprovechar al máximo todo lo que la vida nos ofrece.
Consiste, además, en tener la información básica sobre nutrición, actividad física, hidratación y equilibrio de energía para tomar decisiones correctas que promuevan la salud. Esto incluye hacerse tiempo para una actividad física regular, elegir una dieta rica en frutas, verduras, carne magra, productos lácteos de bajo contenido graso, pescado y cereales integrales. También incluye conocer las necesidades de energía para desarrollar un plan de alimentación que equilibre las calorías consumidas con la actividad física para mantener un peso saludable y utilizar las etiquetas de los alimentos para tomar decisiones informadas sobre los alimentos y bebidas que elige.
Vida activa y saludable
Tener una vida activa y saludable significa aprovechar al máximo todo lo que la vida nos ofrece.
Consiste, además, en tener la información básica sobre nutrición, actividad física, hidratación y equilibrio de energía para tomar decisiones correctas que promuevan la salud. Esto incluye hacerse tiempo para una actividad física regular, elegir una dieta rica en frutas, verduras, carne magra, productos lácteos de bajo contenido graso, pescado y cereales integrales. También incluye conocer las necesidades de energía para desarrollar un plan de alimentación que equilibre las calorías consumidas con la actividad física para mantener un peso saludable y utilizar las etiquetas de los alimentos para tomar decisiones informadas sobre los alimentos y bebidas que elige.